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Cuál es la mejor postura para dormir

El sueño es una parte fundamental de la vida humana. Pasamos aproximadamente un tercio de nuestras vidas durmiendo, y la calidad de ese sueño puede tener un impacto significativo en nuestra salud y bienestar general. Una de las influencias clave en la calidad del sueño es la posición en la que dormimos.

Algunas posiciones pueden promover un sueño reparador, mientras que otras pueden causar incomodidad y problemas de salud a largo plazo porque dormir mal es causa de muchas de las dolencias que sufrimos a lo largo del día. La más habitual es el cansancio, los dolores de espalda o de cuello, pero no es la única dolencia: depresión, sobrepeso, alta tensión, malas digestiones o incluso afecciones cutáneas. Por eso además de contar con un buen equipo de descanso y un entorno adecuado, es importante corregir la postura en la que dormimos.

Dormir de espalda 

Alivia la presión en el cuello y la espalda. Dormir boca arriba distribuye uniformemente el peso corporal, lo que reduce la presión sobre la columna vertebral, el cuello y las articulaciones. Esta posición ayuda a prevenir el dolor de espalda y el dolor de cuello, lo que puede mejorar la calidad del sueño y reducir el riesgo de desarrollar problemas crónicos de espalda.

Minimiza las arrugas faciales. Dormir de espaldas puede ayudar a prevenir la formación de arrugas faciales. Cuando descansamos con la cara apoyada en la almohada, aumenta la presión sobre la piel, lo que puede provocar la formación prematura de arrugas. Al dormir boca arriba, se reduce esta presión, lo que puede ayudar a mantener la piel más suave y con menos arrugas a largo plazo.

Favorece una buena postura. Esta posición promueve una alineación adecuada de la columna vertebral y los huesos, lo que puede contribuir a una mejor postura durante el día. Mantener una postura adecuada no solo es importante para la salud de la espalda, sino que también puede ayudar a prevenir problemas musculoesqueléticos en el futuro.

Reduce el reflujo ácido. Para quienes sufren de reflujo ácido o acidez estomacal, dormir boca arriba puede ser beneficioso. En esta posición, el ácido gástrico tiene menos probabilidades de subir hacia el esófago, lo que puede ayudar a aliviar los síntomas de la enfermedad por reflujo gastroesofágico.

Pasamos alrededor del 54% del tiempo en la cama durmiendo de lado, alrededor del 37% boca arriba y alrededor del 7% boca abajo.

Dormir de lado

Presión en los hombros y las caderas. Cuando dormimos de lado, nuestro peso corporal se concentra en los hombros y las caderas, lo que puede causar presión y molestias en estas áreas. Con el tiempo, esto puede provocar dolor y rigidez en las articulaciones, especialmente si la posición no se cambia con frecuencia durante la noche.

Aumento del riesgo de arrugas faciales. Al igual que dormir boca abajo, dormir de lado puede aumentar la presión sobre la piel de la cara, lo que puede contribuir a la formación de arrugas y líneas finas. Aquellos que duermen de lado tienden a apoyar la cara en la almohada, lo que puede ejercer presión sobre ciertas áreas y causar arrugas prematuras.

Problemas de circulación. Dormir de lado puede afectar la circulación sanguínea, especialmente si la posición restringe el flujo de sangre a ciertas partes del cuerpo. Esto puede provocar entumecimiento y hormigueo en las extremidades, lo que puede resultar incómodo e interrumpir el sueño.

Mayor presión en la espalda baja. Para quienes tienen problemas de espalda, dormir de lado puede exacerbar el dolor en la zona lumbar. La posición puede causar una curvatura excesiva de la columna vertebral, lo que puede aumentar la presión sobre los discos intervertebrales y los músculos de la espalda baja.

Consejos para mejorar la posición para dormir

Si prefieres dormir de lado pero quieres minimizar sus efectos negativos, aquí hay algunos consejos que puedes seguir:

Usa una almohada adecuada: Opta por una almohada de firmeza media que mantenga la cabeza y el cuello alineados con la columna vertebral.

Coloca una almohada entre las rodillas: Esto puede ayudar a mantener la columna vertebral en una posición neutral y reducir la presión sobre las caderas y la espalda.

Alterna las posiciones: Intenta cambiar de posición durante la noche para evitar la presión continua en una sola área del cuerpo.

Mantén la postura adecuada: Si duermes de lado, asegúrate de mantener la columna vertebral alineada y evitar encorvar los hombros hacia adelante. 

Es importante encontrar la posición que sea más cómoda y adecuada para ti. Experimenta con diferentes posiciones y ajustes para encontrar lo que funcione mejor para tu cuerpo y tu estilo de sueño único. Recuerda que la calidad del sueño es fundamental para tu salud y bienestar general, así que no subestimes la importancia de una buena posición para dormir.